Ernesto Palenzona: “La Liga Regional de Fútbol es parte de mi vida”

Por Claudio Meier, de Nuevo Día

Más de la mitad de su vida la ha transcurrido como presidente de la Liga Regional de Fútbol. El 1 de marzo último Ernesto Manuel Palenzona (73) cumplió 40 años al frente del consejo directivo, en lo que constituye el mandato más largo de la historia, por amplia diferencia.

Fundamental en la expansión y la trascendencia que ha logrado la institución que este martes llega a su centenario, el experimentado dirigente dice también sorprenderse por la cantidad de años de dedicación que ha tenido.

“Si uno lo ve así en frío, parece una barbaridad. Hasta a mí me parece mucho. Pero si cada año renuevan la confianza que tienen en vos y te piden que sigas ¡qué querés que le haga! A algunos no les gusta y no alcanzan a entender que lo deciden las instituciones”, indicó.

La celebración de los 100 años de la LRF no puede ser acorde a un acontecimiento de semejante envergadura, pero el orgullo de todos quienes forman parte de la institución es mucho más poderoso que este contexto de pandemia y cuarentena que alteró la vida de todos.

“No es el mejor momento, por cuestiones ajenas completamente. Hubiéramos querido que sea de otra manera, con alguna celebración distinta. Traer algún equipo importante. Yo ya tenía algo en mente, pero no se puede hacer. No podemos festejar de una forma razonable. Se dejará para otra vez o para cuando corresponda. Hay cosas más importantes. Primero está la salud de todos y después los festejos”, señaló el titular liguista.

En este especial acontecimiento el principal dirigente del fútbol regional recordó a aquellos que tuvieron la visión de fundar la Liga y que vieron la necesidad de organizar este deporte tan lindo y hacer algo que nucleara a todos los clubes.

También quiso homenajear a aquellos que durante estos 100 años han pasado, no sólo por los cuadros directivos de la Liga, sino por cada una de las instituciones que la componen.

“La Liga no es, como algunos creen equivocadamente, un ente distinto a los clubes que la forman. Es el organismo que nuclea y los une a todos. Los organiza para disputar los torneos en los cuales participan”, señaló.

“Quiero destacar la labor de todos los dirigentes y jugadores que han nutrido a nuestro fútbol, que yo siempre defiendo. Por supuesto a todos los que me han acompañado en todos estos años”, agregó.

¿Cuál es su principal virtud para estar tantos años al frente de la Liga?

Yo creo que lo que hemos hecho durante tantos años es mantener una presidencia imparcial. Haber contemplado a todos y cada uno de los clubes de la misma manera. Ahí está el porqué de que uno se mantiene ahí. Si hubiera tenido una defección en ese sentido, si hubiera beneficiado a alguien en perjuicio de otro, ya no estaría. Se habría suscitado algún problema. Ha habido ecuanimidad. Siempre se piensa en el bien de todos y no de uno en particular. Saben que uno los mide a todos con la misma vara. Tanto aquel que tiene una historia larga en la Liga, como aquel que ingresó hace poco. A veces no gusta lo que se pueda decidir, pero hay un reglamento que hay que cumplirlo y se terminó. Se respeta eso.

¿Qué siente en cada reelección?

Me siento halagado cuando llega el momento de la asamblea y te piden que sigas. A algunos no les gusta. Pero yo no estoy en la consideración del público, sino de un grupo de dirigentes que son los que saben cómo se hacen las cosas.

¿Cómo se dio su ingreso a la Liga?

Era dirigente de Boca y me acercaron a la Liga. En 1980 formé parte del Tribunal de Penas junto a Calvo, Griffith y algún otro. Luego surgió un problema en el consejo directivo. Todos los miembros eran elegidos por asamblea. Me preguntaron si no quería integrarlo y organizarlo porque quedaba medio acéfalo dado que se renovaba totalmente. Ingresé el 1° de marzo de 1981, por un período de 2 años. Nunca imaginé que iba a perdurar tanto tiempo. Reformamos el estatuto.

“Lo que a mí me caracterizó desde es un principio era la posibilidad de extender el campo de acción de nuestra Liga. Nadie lo puede negar”

¿Qué reformas se introdujeron?

No lo cambiamos demasiado. Fueron dos o tres cosas. Por ejemplo que los miembros directivos de la Liga, en vez de ser 12 sean 4 los elegidos por asamblea. Es decir presidente, vicepresidente, secretario y tesorero. A ellos se le agrega un delegado o presidente de cada institución. En estos momentos son 21 clubes más 4 de la mesa ejecutiva. En definitiva en la Liga las cosas se hacen según lo deciden los clubes, porque son amplia mayoría. Aunque hay gente que no lo entiende. Y otra variante fue que las autoridades se elijan por un solo año, lo cual permite la renovación total de la mesa ejecutiva. Si no les gusta algo, te pueden cambiar al año siguiente.

¿Cobra dimensión de la cantidad de años que está al frente?

A mí me parece mentira. Se dio así. Yo estoy contento. Es parte de mi vida. Creo que en 40 años he faltado una sola vez a las reuniones de los lunes. Antes se hacían los martes junto a las del Tribunal de Penas. Decidimos cambiar el día para distinguir la función ejecutiva de la judicial. Más de la mitad de mi vida estuve ahí, tratando de hacer las cosas lo mejor posible. A algunos les puede gustar y a otros no. Cada uno tiene su forma de ser y su personalidad. Uno es bastante duro, recto, pero no con una tozudez sin sentido, sino basada en un argumento.

Lo acompañaron varias personas, pero algunas también llevan ya varios años.

Pasaron muchos por los cuadros directivos que presidí. Algunos, que tengo cerca ahora, llevan muchísimos años. Por ejemplo Eduardo Fernández (vicepresidente), quien cuando yo ingresé ya había estado. Se había ido y yo lo fui a buscar. También Valerio Herr (tesorero). Donde ha habido más modificaciones fue en la secretaría, por gente que no ha podido seguir. En estos momentos está Néstor Osorio, conocido por todo el mundo. Soy su amigo personal. Y después también lo tenemos a José Luis Lora, el secretario rentado, un pilar importante que cuenta con el afecto y la distinción de las instituciones.

¿Quién más merece su reconocimiento?

Los dirigentes de las instituciones, que son los que hacen un sacrificio enorme y tienen muchas ganas de trabajar. Siempre los defiendo a muerte. A todos los allegados, a los periodistas y, por sobre todo, a los jugadores, que sienten y han transpirado las distintas camisetas y se han brindado. Lamentablemente ahora se ven en esta situación que no lo pueden hacer.

¿La Liga está mejor ahora que en 1981 cuando ingresó?

Eso lo tendrán que decir los demás. La Liga siempre fue importante. Lo que sucede que había algunos clubes que tenían más renombre que otros. Yo desde el primer día marqué la cancha en el sentido que todos son iguales. Esa es la distinción. Los dirigentes siempre colaboraron. Tenían y tienen una dedicación increíble. Lo que a mí me caracterizó desde es un principio era la posibilidad de extender el campo de acción de nuestra Liga. Nadie lo puede negar. Estaban únicamente los clubes del partido de Suárez y de Saavedra.

¿Cuántos clubes afiliados había cuando asumió?

Cuando asumí eran 12 clubes y ahora son 21. Llegamos a ser 23, pero Argentino de Darregueira se volvió a la Liga Cultural de Santa Rosa y Belgrano de Espartillar se desafilió. No somos más porque uno paró la mano. Vinieron de otras ligas con intención de sumarse. Pero hay que pensar que estamos obligando a hacer un esfuerzo a los demás, no a vos. Porque yo los domingos me quedo en mi casa, mientras los demás tienen que hacer cientos de kilómetros.

¿Fue uno de sus aciertos el extender geográficamente la Liga?

Habrá sido, pero hasta acá eh. Llegó un momento que me pareció que habíamos llegado al límite, nos habíamos pasado de largo. Era una cuestión de trascendencia de la Liga, que sea atractiva para otros venir acá. Como desaparecieron cuatro Ligas (Guaminí, Puan, Carhué y Las Sierras), nosotros nos nutrimos con algunos de esos clubes. No es que los fuimos a buscar, sino que abrimos una posibilidad.

Dentro de la Provincia ¿qué lugar ocupa nuestra Liga?

No es una Liga cualquiera. Es bien conocida y está considerada. No hay que compararse con los demás. Siempre va a haber alguien que te supere y alguien que no llegue a tu nivel.

¿Qué saldo le dejó tu participación a otro nivel?

Fui tres veces representante de la provincia de Buenos Aires en el Consejo Federal y también tres veces asambleísta de la AFA representando al interior. Se armaron algunas polémicas importantes con las autoridades de la AFA, pero son anécdotas. Lo importante es que a uno lo conocen y a través de uno a la Liga de Coronel Suárez.

¿Estuvo tentado de dar el portazo alguna vez?

Sí. Porque no me gustó una distinción que se hizo en base a un reglamento. Fue cuando Blanco y Negro y Racing de Carhué, que había venido recién a la Liga, tenían que jugar una final. El reglamento decía que se debía jugar en una cancha neutral. Para mí era una neutralidad absoluta. En la misma sede de la Liga hubo un intercambio de opiniones entre los 12 integrantes del consejo directivo. Se decidió que se juegue en la cancha de Deportivo Sarmiento.

¿A partir de ahí se introdujo el cambio en el reglamento?

Después de ese suceso dije que había cosas que era necesario aclararlas. Por eso se puso en el reglamento cancha neutral y ciudad equidistante de la localía de los dos involucrados. Fue la única vez que estuve cabrero. Me pareció que no fue justo lo decidido por mis pares.

Sin embargo otros enojos hubo…

Enojos internos y externos muchos, pero pasa y se terminó. Uno las cosas las hace sin camiseta. No soy de ningún color. No me interesa quién es uno y quién es otro. Yo al fútbol no jugué en ningún club.

“Los únicos goles que he gritado en estos 40 años de presidente han sido los de los seleccionados o los de los equipos que han representado a la Liga”

¿Por qué no va regularmente a la cancha?

Porque si voy a un partido me dicen por qué no fui al otro. Después hay gente que no entiende. Capaz que un árbitro cobra un tiro libre y te echa la culpa a vos que estás afuera de la cancha. Hay mucho fanático que no tiene sentido. No quiero discutir. Aparte yo no tengo carácter para quedarme callado. Entonces prefiero no ir a la cancha.

Pero cuando alguien representa a la Liga sí se lo ha visto en la cancha

A los que representan a la Liga los acompaño. He ido lejos a ver a nuestros equipos. Los he seguido a todos. Si he faltado a algún partido no fue porque no tenía ganas, sino porque no he podido por alguna otra cosa. Yo los únicos goles que he gritado en estos 40 años de presidente han sido los de los seleccionados o los de los equipos que han representado a la Liga.

¿Cuál fue su día más feliz como presidente de la Liga?

El título del torneo Provincial que logró el seleccionado juvenil en Mar del Plata. Ese fue el mejor día de mi historia en la Liga. Aparte porque fue un esfuerzo muy grande el que hicimos, tanto los dirigentes como los jugadores. Fue el momento más lindo. También cuando Deportivo Sarmiento logró el ascenso al Argentino B. Son hechos que nos trasuntaron mucha alegría.

¿Alguna cuenta pendiente?

Nosotros tampoco pusimos la vara allá arriba. Lo importante es haber dejado bien alto el fútbol regional y haberlo representado a nivel dirigencial donde uno ha ido. Me siento capacitado como dirigente para representar a una institución. No he me quedado con las ganas de decir lo que me parecía y lo que se ajustaba a una realidad.

Un mensaje final.

Esperemos que esto cambie, sea distinto, que podamos superar esto que está pasando. Que la gente deje de sufrir. Para eso necesitamos no sólo que nos cuide el Estado, sino que nos cuidemos cada uno de nosotros.

Palenzona encabeza una reunión junto a José Luis Lora (secretario rentado), Eduardo Fernández (vicepresidente) y Néstor Osorio (secretario).

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