El equipo de Ramiro Heinrich no sabe cuándo volverá a jugar, pero ya sumó dos refuerzos

Fotos: gentileza y archivo-La Nueva.

Por Mauro Giovannini

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Mientras espera una definición concreta sobre la vuelta a la actividad en la Liga Argentina, el segundo escalón del básquetbol nacional, Villa Mitre no descuida su club ni su plantel superior.

El lunes, en una reunión, la Asociación de Clubes se mostró de acuerdo con postergar el inicio de la competencia —prevista en principio para febrero— para los primeros días de marzo, aunque no lo confirmó.

Tampoco se definió el formato de disputa del certamen, ya que varios clubes pidieron no tener que trasladarse a más de 300 kilómetros para jugar ni comprimir en tres o cuatro meses una temporada que habitualmente lleva alrededor de ocho.

No obstante, el tricolor ya apalabró a dos refuerzos para sumarse a un equipo que en la temporada 2019-2020 venía jugando de memoria.

Se trata del base ex Pacífico, Branco Salvatori, y del alero de vasta trayectoria en la categoría, Leandro Cecchi.

Con este último, de último paso en nuestra ciudad por Olimpo, Lisandro De Tomasi completó las seis fichas mayores que permite el reglamento.

“La elección de los dos refuerzos tiene que ver con varios factores. El primero es el factor humano, que es uno de los valores fundamentales que pregono como entrenador. Son dos personas que ya han jugado con varios integrantes del equipo y considero que para la temporada que se avecina luego de un parate extraordinario, el conocimiento del grupo va a ser fundamental”, sostuvo Lichi.

“Además, los dos nos pueden dar lo que el equipo necesita. Con Leo buscamos un jugador de experiencia que nos pueda abrir la cancha con su tiro de tres puntos, desde el juego interno, y también que nos permita seguir con nuestra idea de juego de pase extra y poder correr a cancha abierta”, puntualizó.

“Con Branco buscamos un relevo que nos dé mucha intensidad y energía, en defensa principalmente, y también que pueda poner el equipo en campo contrario lo mas rápido posible. Será un desafío para él insertarse en una categoría superior”, agregó el entrenador.

Los restantes mayores del grupo son José Gutiérrez, Federico Harina, Franco Amigo, Ramiro Heinrich y Javier Bollo (quien retorna a la institución para ocupar la vacante dejada por Franco Pennacchiotti, actual jugador de Peñarol de Mar del Plata).

Salvatori ocupará una de las cuatro fichas U23; otra será para Julián Kloster (continúa), mientras que las restantes aún no fueron definidas.

Todos obviamente, acompañados por un nutrido grupo de juveniles que encabezan Jano Martínez, Iván Gómez Lepez, Bruno Ugolini, Tomás Bussetti, Facundo Slonimsqui e Ignacio Alem.

No seguirán formando parte del equipo, si tomamos en cuenta la última campaña, Kevin Zambrano, Juan Ignacio Bellozas, Tomás Scarpaci y Alejo Azpilicueta.

“Este último tiempo cada uno de los jugadores estuvo en comunicación directa con el profe, con seguimientos de plan de trabajo físico y de gimnasio. Tenemos un equipo muy consciente, que se cuida mucho y confiamos en que con la vuelta a las prácticas podamos retomar el aspecto de juego individual y colectivo lo mas rápido posible”, mencionó De Tomasi.

“Como hace tiempo viene trabajando Villa Mitre, consensuamos de nuevo para esta temporada tener un equipo de jugadores y cuerpo técnico con identidad bahiense que pueda estar a la altura de la competencia”, subrayó el coach.

“Coordinamos con los dirigentes que una vez que este la fecha concreta vamos a poner fecha de inicio de pretemporada”, completó.

Paralelamente, continúan a buen ritmo las obras de remodelación del gimnasio José Martínez.

Recordamos que el tricolor debió jugar la pasada temporada como local en el Osvaldo Casanova, del club Estudiantes, y en el polideportivo de Monte Hermoso.

El estadio de calle Caseros no cumplía con algunas condiciones reglamentarias para encarar la Liga Argentina, sobre todo en lo relacionado a los espacios entre el perímetro de juego y las tribunas y la estructura de las jirafas que sostienen los aros.

Villa Mitre sigue manos a la obra, dentro y fuera de la cancha.

Fuente: La Nueva.

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