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Las sierras fueron testigo de un verdadero Desafío Cross Trail (Incluye fotos)

El sábado 29 y domingo 30 de septiembre se llevó a cabo la tercera edición del Desafío Cross Trail en Sierra de La Ventana y Saldungaray, comarca de Tornquist; con distancias de 25k el primer día y 21k el segundo con campamento incluido. En el mismo marco, el domingo, se llevó a cabo el m21, con distancias de 10 y 21 kilómetros.

Río Sauce Grande, lo más esperado del Desafío Cross Trail

El evento comenzó el viernes, en el Hotel Provincial de Sierra de La Ventana, donde, desde las 16, los corredores tanto residentes de la zona o cercanos, como aquellos que se tomaron el fin de semana de vacaciones en familia, se acercaron a retirar su kit. Este año, el Desafío Cross Trail cruzó fronteras y contó con participantes de Ecuador y Uruguay. Trisport Necochea se encargó, al igual que en las dos ediciones anteriores, de ofrecer indumentaria necesaria para aquel corredor que lo quisiera.

El sábado, la acreditación arrancó más temprano recibiendo a una gran cantidad de los corredores, en mayor medida a los que inauguraban el primer día de carrera. A las 15, llegó su momento.

Acreditación en el Hotel Provincial de Sierra de la Ventana

Lluvias fuertes el día previo y anuncio de temporal que provocaba dudas en los corredores sobre la realización del evento. El día uno se asomaba, oscuro, turbulento. Vientos que volaban estructuras dos horas antes de la largada; pero la energía de los corredores generó que un viento se llevara las nubes y la tormenta, logrando una primera jornada a puro sol. Un cielo celeste que se chocaba de lleno con las hermosas sierras que brinda la comarca de Tornquist. Y así, más de 140 corredores, largaron desde la puerta del Hotel Provincial para realizar la primera etapa: 25 kilómetros desde Sierra de La Ventana hasta Saldungaray, lugar donde los esperaba una estrellada noche de campamento.

Largada de los 25 kilómetros del primer día del Desafío Cross Trail.

Luego de elongar, ponerse cómodos y volver a la calma, los esperaba una cena dentro del Camping Fortín Pavón, con opciones de carne, pollo o pastas para recargar energías de cara a la prueba del segundo día. Corredores, familia y amigos, durmiendo en carpa y compartiendo anécdotas de lo vivido y planificando estrategias para lo que se venía.

Cena en el Camping Fortín Pavón, Saldungaray.

El Desafío, junto con el M21, además de ser un evento de Trail e ideal para encararlo como un entrenamiento previo al Cruce 2018, genera la posibilidad de alejarse del trabajo, distanciarse de los problemas y poner en stand by a lo cotidiano para viajar en familia, crear contactos, amistades y afinidad entre atletas que quizás a veces sólo se cruzan en algún entrenamiento y en esta oportunidad pueden compartir algo más profundo. El clima de camaradería entre corredores que comparten kilómetros, comida en el Camping Fortín Pavón, y una noche de campamento para luego, continuar con sus vidas cotidianas, es uno de los propósitos del organizador, Fernando Cortés.

Es obligatorio para los corredores de la modalidad de dos días, dormir en carpa.

“La experiencia del camping fue muy linda, donde la pasas con la misma gente que vas a entrenar todos los días y las ves un rato, pero acá pasas momentos más distendidos y con corredores de otros lados. No es lo mismo cruzarte en una carrera un ratito cuando terminás, que pasar una noche y charlar, estar en las mismas condiciones todos. Estás aislado de lo cotidiano, te preparás, te concentrás”, reflexionó Marcelo Fenske, ganador del Desafío Cross Trail, para Revista Desafíos.

Camping Fortín Pavón, Saldungaray

El domingo, los casi 400 corredores se unieron para correr, algunos la segunda etapa del Desafío Cross Trail y otros el M21 (21K o 10K), en la entrada del Camping Fortín Pavón. A las 10 de la mañana, puntual, se lanzaron contra el viento y el frio que castigaba a la Comarca luego de las fuertes tormentas, pero algo que, aunque pareciera desfavorable, no fue más que adrenalina y aventura que se sumaba al trail. Una llovizna perfecta que permitió darle el toque ideal para que la carrera culmine como una verdadera aventura.

“El clima fue también un desafío, el viento muy fuerte te corta el ritmo, hay que entrenarlo. Te sentís inmortal, casi”, expresó María de Los Ángeles Pereyra, ganadora del Desafío Cross Trail.

Largada de los 21k del Desafío Cross Trail y el M21, junto con los 10k.

Hasta el kilómetro 2, todos los corredores fueron juntos, alentándose y sintiéndose acompañados. Pasaron por el cementerio de Tornquist, una estructura imponente en la zona. Primera subida pronunciada de 400 metros, en el kilómetro 3 de los 10 kilómetros. Tanto las subidas como las bajadas fueron técnicas, ya que, debido a la lluvia, había que tener el doble de cuidado. La señalización y banderas fijas lograron que el recorrido sea visible y que el corredor no pierda de vista en ningún momento su rumbo. El staff, tanto debajo de la sierra como en la cima, además de guiar a los corredores, los alentaban a seguir.

Parte del recorrido del Desafío Cross Trail

Vientos fríos y fuertes, charcos, correr entre árboles. Piedras flojas, barro. Huellas de trail, marcas de aventura. Todos condimentos que, sumados al hermoso paisaje, no permitía a los corredores aminorar el paso y rendirse al cansancio.

Senderos repletos de una naturaleza que cautivaba.

Lo más esperado -característico del Desafío Cross Trail- fue, sin dudas, el rio Sauce Grande, que, crecido por las grandes lluvias que azotaron la zona, se volvió un verdadero desafío atravesarlo: una soga sostenida por parte del staff ayudó a que cada corredor pase, con el agua por el pecho, hasta el otro lado sin que se lo lleve la corriente.

Últimos metros del recorrido: río Sauce Grande.

Alivio, sorpresa, emoción, sufrimiento. Eso era lo que salía de boca de los corredores que lo cruzaban. Pero lo que no puede dudarse, es que lo vivieron como una verdadera aventura. El cruce fue el desafío de todos; hasta algunos corredores “amenazaron” –en broma– a la organización si esta sacaba esa parte del recorrido por la posibilidad de una gran crecida, algo que deja ver que realmente era una de las partes a destacar del Desafío.

Corredores cruzando el río Sauce Grande.

El primer corredor en completar los dos días fue Marcelo Fenske con un tiempo global de 3 horas, 31 minutos y 18 segundos.

“Las carreras por más que uno esté preparado, hay que correrlas. El primer día nos habían dado un pronóstico de lluvia, frio, barro y terminó haciendo mucho calor. El circuito de un día para otro cambió. El domingo con la lluvia se hizo más pesado, pero como dije, hay que correrlas. El circuito fue muy lindo. El agua del final estuvo mortal, mojarse antes de llegar. Estaba picante, tenías que agarrar la soga porque te llevaba”, comentó Marcelo Fenske para Revista Desafíos.

Podio masculino del Desafío Cross Trail

El segundo puesto fue para Juan Manuel Casut con 3h52´20” y el tercero se lo llevó Sebastián Bicciconti, profesor del running team Aktitud Positiva, con 3h52´38”. Por el lado de las mujeres, la primera en cruzar el arco fue María de los Ángeles Pereyra, representante argentina en el Mundial de Trail de Polonia y ganadora de los 25K de la séptima edición del M42 Maratón de Montaña, haciendo 4 horas, 4 minutos y 3 segundos. María de los Ángeles charló con Revista Desafíos al finalizar la entrega de premios y nos contó sobre el recorrido y lo técnico del circuito:

“Era un desafío correr dos carreras en dos días, recuperarse bien de la primera etapa y correr bien técnicamente la segunda. Me encantó. Una carrera muy bien organizada, la asistencia, la cena, el desayuno. Me siento una privilegiada que nos tengan en cuenta en estas carreras. Lo más importante es que hay un gran nivel, que hay que estudiarla como cualquier otra carrera importante, tiene muchas subidas y bajadas, es muy técnica.”

El podio femenino lo completó Flavia Laguna con 4h28´36” y Giselle Blanco con 4h36´30”.

Podio femenino del Desafío Cross Trail

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