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Nicolás Restivo: Por sus venas corre la genética del gol

Por Manuel Mendiondo

Morrudo, quizá más “armado” que morrudo, con esa enjuta y huesuda contextura que adquirió en los últimos años… Piernas normales, una cintura invisible y una remera agresivamente celeste y blanca que se ajusta allá arriba en los hombros estrechos y en el cuello fino…

En Restivo hay potencia física, hay una asociación de pelota y red. Pero no hay esa actitud que muchas veces lleva a creérsela. Restivo quisiera caminar sigilosamente, casi en silencio, como si no quisiera delatar su presencia dentro del rectángulo verde… No exagera el protocolo de la cortesía, pero siempre dice “buen día” o pregunta “cómo andas” al otro… En Restivo convive Ernesto Sábato y “El Túnel” como el libro que más lo cautivó… Y “Nieve Negra” el film de Darín como la película que elige para volver a ver… No hay frases agudas ni brillantes. Restivo es la síntesis más elocuente de su anónimo proceso… Llegó a Saldungaray con mamá María, sus tres hermanas, Camila, Victoria y Valentina y un hermano, Matías, desde Mar del Plata hace poco más de quince años. Y en poco tiempo, practicó uno de los deportes que más lo conmueven. En el club que más lo conmueve (habría que evaluar si en mayor o menor magnitud que su querido Vélez…). Y su hobby es jugar al tenis. Y portador de un apellido que, mucho tiempo atrás, también fue sinónimo de gol, de risas y casino.

Nieto de Eduardo, un alto centrodelantero uruguayo que ascendió con Chacarita en 1959, que jugó en Gimnasia y Esgrima de La Plata y se retiró en San Lorenzo de Mar del Plata en el ocaso de la década de los sesenta, cuenta con esa misma genética. Y, con el mismo oficio. Y, con el recuerdo latente en las memorias de su padre y tío… “Ellos, me dijeron que el abuelo era un “nueve” terrible… Ascendió con Chacarita Juniors en el ’59 y además jugó en Gimnasia de La Plata. Se retiró en San Lorenzo de Mar del Plata y luego trabajó en el casino… Por lo que me dicen mis compañeros veteranos, vivía haciendo bromas y sacaba sonrisas a todo el mundo…”

Y le pregunto por Saldungaray, por ese apacible pueblo casi pegado a las Sierras de la Ventana, cuyos habitantes oscilan alrededor de 1500 personas, todas conocidas entre sí. Lo mismo sucede en Dorrego.

– ¿Cómo te lo puedo explicar? Acá tengo todo lo que más quiero. Mi casa, mis amigos, el club y… mi novia… Acá, en pleno invierno caen unas heladas inéditas. Los conos en entrenamiento brillan, je…

Y menciona al club, a Porteño y allí también se define… En su autocrítica medida… En la pureza de su voz que delata su personalidad… “A comparación de años anteriores, a comienzo de la pretemporada, nos juntamos con el resto de los jugadores del pueblo en conjunto con los chicos que trajo Pablo (Díaz, el técnico) y realizamos hincapié en un aspecto clave como el compromiso. Se armó un buen grupo humano…” Y le pregunto por Mar del Plata, su ciudad natal, al puerto que volvió para jugar al fútbol en Once Unidos y Argentinos del Sud cuando tenía trece años porque Porteño se quedaba sin divisiones formativas. El puerto donde quedó papá Eduardo o simplemente “Lalo”. Puerto que no descarta para vivir pero que, de todos modos, no lo piensa en este momento.

A medida que aumenta el caudal de su charla la personalidad de Restivo se torna serena, cauta y real… Nos revela algo que no sé si todo el ambito liguista sabe. “Porteño estuvo cerrado durante casi quince años. La mayoría de los jugadores no tienen una formación de inferiores y se complica imponer una forma de trabajo. Esta situación continúa hasta el día de hoy aunque con mucho empeño, esfuerzo, se está mejorando. Esta es una de las situaciones que encajaron en la carencia de resultados en los últimos años en la Liga…” En su serena predisposición comenta la idea de mantener fuerte la condición de local y el deseo de clasificar a la Liguilla Campeonato, el objetivo principal de todo el fútbol albiceleste.

Termina de definir él nuestra charla. Fueron buenas las experiencias fuera de casa. En Independiente y Suteryh, club en el cual se sintió muy a gusto después de haber sido “agarrado” por “Tato” Grifol, a quién respeta y mucho. Además se interioriza sobre la realidad social de nuestro país y tiene una opinión sobre la legalización del aborto… “No estoy a favor. Creo que, si no es por violación o un problema de salud, no se debería abortar. Hay que hacerse cargo de sus actos…” lo dice tajantemente… “¿El mundial…? Mi fe se traduce en Lionel Messi. El mundial pasado tenía más fe desde lo colectivo. Este año, con tantos cambios de técnicos, no tanto… Pero es fútbol y tenemos al mejor futbolista del mundo…” Así también define Restivo, como cada domingo, demostrando qué es una de las mejores cosas que sabe hacer. Por sus venas corre la genética del gol. Ya no necesita presentación.

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